Sin dudas que disfrutar una buena mesa o juntarnos a comer con nuestros afectos, forman parte de los placeres de nuestras vidas a los que no estamos dispuestos a renunciar. Y nos preguntamos, ¿es posible comer lo que me gusta sin engordar? La respuesta es sí.

El sobrepeso es un estado temporal que afecta nuestra libertad. Nos sentimos incómodos, cansados, y sin energías para emprender actividades que nos gustan. Incluso, dejamos de participar en aquellas que nos exponen físicamente, y de otras que pueden ser más placenteras, como viajar y conocer lugares, por las molestias que nos ocasiona el sobrepeso.

Más aún, ni siquiera a nivel alimentario somos libres. Comemos lo mismo, de manera repetitiva y excesiva, sin variedad. Vamos dejando de lado en nuestra dieta la variedad de alimentos y perdemos el equilibrio.

Salir de ese estado de sobrepeso es recuperar la autonomía perdida. ¿Qué elijo comer? ¿Cuánto quiero comer? ¿En qué momento? ¿Con quién? Son preguntas clave que ponen en marcha nuestro deseo de sentirnos mejor. Entonces, tenemos que planificar y decidir con anterioridad. ¿Cómo hacerlo? Veamos algunas soluciones prácticas. Si sabemos que una comida es muy tentadora y nos costará encontrar el límite, elegimos hacerla fuera de casa para asegurarnos una porción adecuada. Si tenemos una reunión en la cual habrá mucha comida y bebida, nos servirnos una porción de lo que más nos gusta en el centro del plato, y acompañamos las bebidas alcohólicas con agua o gaseosas. En el restaurante, ni lo dudemos, le devolvemos al mozo la panera.

Como estas, podemos incorporar en nuestra vida diaria pequeñas acciones que nos ayudan a enfrentar cada situación, para estar cómodos y seguros de que hicimos lo mejor para resolver la tensión entre lo que quiero y lo que hago.

Deseo y acción mantienen el eje de las elecciones diarias para sostener una alimentación que nos guste sin engordar, porque el sobrepeso se corrige con una dieta inteligente, variada y sin restricciones. Lejos de la prohibición, planteamos que la dieta debe estar en equilibrio entre lo que queremos comer y la mejor manera de hacerlo; porque la expectativa de no poder satisfacer un impulso sobre aquello que nos gusta, solo aumenta más el deseo de consumirlo y peligra el límite saludable.

Para comer sin engordar, debemos fijarnos una meta alcanzable y guiarnos por un deseo que habilite acciones concretas hacia el logro del estilo de vida buscado.

 

Psicóloga Laura M. Berizzo – 341.155.421651
Directora de Mi Proyecto Saludable www.miproyectosaludable.com.ar

Publicado en Diario La Capital el 27.08.2019 https://diariolacapitalrosario.uberflip.com/i/1160276-27-08-2019-profesionales/0?

 

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