¿Cómo tomamos las decisiones desde que se inicia el proceso en el cerebro hasta que optamos por un determinado alimento? La relación entre comida y cerebro viene dada por el placer, ya que el primero activa los circuitos neuronales de la recompensa: la liberación del neurotrasmisor dopamina es el responsable del entusiasmo y la expectativa, tanto del deseo de algo como del disfrute de ese algo.Este circuito se activa al tentarnos frente al alimento, tendiendo a la gratificación inmediata. Pero luego nos sentimos mal cuando la dopamina disminuye. De este entramado neuronal se aprovecha el marketing para manipular nuestras expectativas y llevarnos a consumir algo que al final no vamos a disfrutar tanto. Los alimentos ultra procesados nos generan un estímulo irresistible, activando el estímulo de recompensa con mayor intensidad que los alimentos naturales (ejemplo: dulce de leche frente a la miel pura), pero en exceso generan diversas problemáticas cardiovasculares, ACV, diabetes, y/u obesidad. Frente a esto, lejos de la prohibición, planteamos una posición equilibrada, porque la expectativa de no poder satisfacer un impulso solo aumenta más el deseo y, por consiguiente la dopamina.
Gustavo Campodónico Psic. de MPS
Basado en nota de la revista Nueva Nº 663



